Jesús Rengel Ortiz, Sevilla
Rebasar la línea de meta, gritar, parar el coche para poco después bajarse y celebrar frente a la cámara levantando el dedo índice en señal de victoria. Una marca ya registrada que llevó a cabo por primera vez en Monza con Toro Rosso y que ya acumula en 26 ocasiones. Estos pasos son a los que nos tiene ya acostumbrado desde hace varios años Sebastian Vettel. El piloto de Red Bull se proclamó en este 2012 campeón del mundo, como ya hiciera en 2011 y 2010, por lo que se trata de la tercera vez que logra el campeonato de manera consecutiva, haciéndole comer el polvo a nuestro querido Fernando Alonso en dos de esos tres campeonatos, siendo uno de ellos éste último de 2012.